Digamos que estoy un poco aburrido de las cosas repetidas, pero es que al final uno siempre vuelve a lo mismo.
Ya no sé cuantas entradas tengo sobre el tema de "hola, estoy contento porque empecé a escribir mucho de nuevo, esta será la vencida" y después no pasa nada.
Así que esta vez no diré lo mismo. O sí, pero con una diferente perspectiva.
Llevo más de 100 páginas en menos de un mes. Wow. Eso es un gran avance. ¿Por qué? Porque ya no hablé desde un deseo, sino que hablé desde los hechos. Los hechos duros y feos. Pero en este caso, también satisfactorios, porque me hacen estar contento. De esos contentos que duran hartos, digamos que es un orgullo por algo entre comillas acabado. Las caminatas por el centro, en la noche me han ayudado mucho a inspirarme, aunque no me guste mucho ese concepto. La escritura es un oficio, y como tal, se gana a punta de esfuerzos y no a chispazos. Pero se entiende que estas caminatas me han servido para mirar, escuchar, oler y sentir.
Hace unas dos semanas pasé al lado de una estatua de Raúl Silva Henriquez, lo que me sirvió de acicate para escribir el cuento que terminé ayer sobre el niño que quiere limpiar la estatua sucia del "Papa". A pesar de que es el primer borrador, estoy muy contento. Y la gente de confianza a la que se la he enviado y la ha leído, o sea, mi hermano, mi madre, la Vania, el Nacho, le ha gustado. Siempre se encuentran satisfechos. A veces sospecho de crítica blanda, pero para eso está el Rigo, la Vale, la Belén, que son más duros y estudiantes de Literatura y también aceptan mi trabajo.
Pocas entradas atrás manifesté mi opinión sobre mi escritura, como una escritura que no se concibe si no es en el otro. Lamentable (o favorablemente) mis textos deben ser sometidos a juicio. O sea, sólo deben ser sometidos a juicio si quiero que me lean, si quiero estar inserto en el circuito cultural. ¿Lo quiero? Me lo he cuestionado muchas veces y la respuesta es sí. Quiero ser, aunque suene muy egocéntrico o ambicioso, quiero ser, repito, lo que fue la Virginia Woolf, Cortázar, la Ale Pizarnik para mí, para otras personas. Sí, me gustaría impactar en la vida aunque sea de una sola persona. Impactar a través de mi trabajo escrito,a eso me refiero. No sé si sea capaz de impactar en la vida de alguien en la vida real xd.
Sería el mayor logro del mundo. Escribir es sobrevivir. Yo sé que no estoy solo en lo que estoy sintiendo en estos momentos, en todos los ámbitos de mi vida y leer algo que te haga sentido, que te constituya, que te REstituya, no tiene precio. Quiero ser un aporte.
PERO DE AQUÍ SURGEN TODOS LOS MIEDOS.
Atiquifobia.
seré un fracasado y nunca publicaré. seré olvidado y mis esfuerzos no habrán valido la pena.
seré un fracasado y estoy a punto de cumplir los 22 y no he publicado. Rimbaud a los 20 ya había cambiado la literatura para siempre.
Esta sensación tampoco es nueva. Pero acabo de encontrarle nombre y eso me hace poder abordarla un poquito más.
¿Y eso qué significa? ¿Qué significa toda esta weá?
Que ya no me importa tenerle miedo al fracaso, si es que estoy seguro de que fracasaré. El miedo está en la esperanza, de que todavía hay una pequeña parte de mi que dice que todo puede salir bien, de que terminaré un proyecto y que alguien tendrá la idea de publicarme.
Ojala. Me haría feliz :)
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