Vi a muchos niños tomados de la mano.
No, no nos imaginé de ese modo.
Sólo pensaba en la imposibilidad de ese suceso.
Es triste estar planeando despedidas cuando ni siquiera tuve la oportunidad de comenzarte
No tengo otra palabra que mi boca para hablar de mí mismo, mi lengua tartamuda que nombra la mitad de mis visiones bajo la lucidez de mi propia tortura, como el ciego que llora contra un sol implacable.