viernes, 4 de julio de 2014

Flâneur

Una de las cosas que más se me quedó grabado en la mente de mi ramo favorito del semestre (Literatura General III), fue el concepto de flâneur que acuñó de esta forma Charles Baudelaire, UNO DE LOS GRANDES:
La multitud es su elemento, como el aire para los pájaros y el agua para los peces. Su pasión y su profesión le llevan a hacerse una sola carne con la multitud. Para el perfecto flâneur, para el observador apasionado, es una alegría inmensa establecer su morada en el corazón de la multitud, entre el flujo y reflujo del movimiento, en medio de lo fugitivo y lo infinito. Estar lejos del hogar y aun así sentirse en casa en cualquier parte, contemplar el mundo, estar en el centro del mundo, y sin embargo pasar desapercibido —tales son los pequeños placeres de estos espíritus independientes, apasionados, incorruptibles, que la lengua apenas alcanza a definir torpemente. El espectador es un príncipe que vaya donde vaya se regocija en su anonimato. El amante de la vida hace del mundo entero su familia, del mismo modo que el amante del bello sexo aumenta su familia con todas las bellezas que alguna vez conoció, accesibles e inaccesibles, o como el amante de imágenes vive en una sociedad mágica de sueños pintados sobre un lienzo. Así, el amante de la vida universal penetra en la multitud como un inmenso cúmulo de energía eléctrica. O podríamos verle como un espejo tan grande como la propia multitud, un caleidoscopio dotado de conciencia, que en cada uno de sus movimientos reproduce la multiplicidad de la vida, la gracia intermitente de todos los fragmentos de la vida.
 Hoy me sentí contento, porque fui una especie de flâneur. El Seba me avisó que llegaría un poco tarde al centro y como yo ya iba llegando, decidí caminar por los alrededores de Plaza de Armas y fue hermoso.
No es primera vez que lo hago, tampoco es primera vez que me doy cuenta de la importancia que tiene el imbuirse de imágenes para alguien que tiene la necesidad de escribir, pero hoy sentí que fui distinto porque todo fluyó.

Llevé a la práctica lo que aprendí en la teoría. Me llené de imágenes, que ya pasé al papel (homenaje a las libretitas) y llegué a una conclusión relevante: que no estoy listo.
Pensé que no estaba listo para escribir ESA novela, pero en verdad no estoy listo para escribir UNA novela.

Quizás mi principal problema sea que por el momento (o tal vez nunca) ese no es el formato que necesito para expresarme.

Escribiré cuentos.

(COMO SI FUERA MÁS SENCILLO)

Me encanta escuchar a la gente, me encanta leer, me encanta compartir experiencias, sensaciones, pensamientos, sueños.

La plaza de armas es genial. Heteróclita y multiforme, como el lenguaje según Saussure.

Las palomas, el desfile de las guatonas, los cabeza de gatos, el cartel del femicidio, el Papa sucio y el niño, las filas en los cajeros, las galerías del poder, las monedas en el suelo.

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