Advertencia al lector
Cuando las cosas no tienen nombre, para mí, no existen. Te nombro, luego, existes.
Así que, POR AZAR, el personaje de la siguiente historia se llamará Diego. Pero le gusta que lo llamen por su segundo nombre, así que he decidido cambiar el nombre del protagonista. Se llamará: Ignacio.
Cualquier acercamiento con la realidad es el intento por recuperar y sanar, a través de la reconstrucción de recuerdos, cosas del pasado. La memoria es otra forma de ficción. Con esto no estoy diciendo que lo que vendrá a continuación sea falso, sino más bien constatar que lo que contamos de nosotros mismos no son más que historias pasadas por nuestro filtro. Manejamos las palabras -hasta cierto punto- a nuestro antojo. Puedo elegir ser el héroe, puedo elegir ser el malo, puedo ser la víctima.
Advertencia al autor
-Nótese la prioridad que le di al lector por sobre el autor.
-Lo que vas a escribir a continuación no es un modo de sanar, porque ya estás sanado.
-Lo que vas a escribir a continuación tiene relación con lo que vas a hacer dentro de poco.
-Lo que vas a escribir a continuación, hubieras querido, con toda tu alma, que fuese ficción.
Parte 1. "Once upon a time, somebody ran. Somebody ran away seeing fast as I can"
El calendario marcaba el año 2011. La emoción indicaba que estabas a punto de vivir algo nuevo. Nunca pensaste que TAN nuevo. El cambio del colegio a la universidad es algo life-changing, eso decían. Nunca pensaste que TAN life-changing. No estabas nervioso, para nada. Ibas a estudiar medicina y nunca le tomaste el peso que la mayoría le toma, no porque no lo valiera, sino más bien por una especie de indolencia a aceptar las cosas como son dadas de antemano. Era una carrera más y lo sabías. O pretendías saberlo. O querías pretenderlo. Porque por muchas cosas, no es una carrera más. Reconócelo. Pero pensar de esa forma te salvó la vida más adelante. Aunque tú nunca te lo imaginaste. Hasta el día de hoy es impactante.
Recuerda que esto se reducirá a ese episodio. (NOTA DEL AUTOR: A MEDIDA QUE ESCRIBO ME DOY CUENTA DE LA MAGNITUD DE LO QUE ESTOY A PUNTO DE CONTAR)
Ignacio la vio primera a ella. Ignacio nunca pensó que existiera eso que llaman "amor a primera vista".
Sí, Ignacio quiso de esa forma a una mujer. No fue la primera tampoco, pero fue la más importante.
Ella se llamaba C. Y se hacía apellidar con el nombre de un instrumento musical. Estábamos en un auditorio muy grande, con unas mesas que eran de a 4 personas. Yo estaba sentado en la segunda fila de una sección y ella estaba sentada en la primera fila de la otra mitad del auditorio. No estábamos ni tan lejos ni tan cerca.
A Ignacio le gustaron sus ojos, pero lo que más me gustó fue su aura. Sí, es una palabra culiá. Pero nunca he tenido otra para expresar esa cosa, ese no sé qué que tienen ciertas personas. Aquí otra autoconfesión: si me gusta el aura de alguien es porque, casi, sin excepciones, esa persona será importante para mi. Muy.
Me desvío. Ignacio la vio y no paró de mirarla. Y de pronto: una especie de magia ocurrió. Porque ella se paró de su asiento, con su natural desenvolvimiento social, que puede esconder muchas cosas (y que de hecho, lo hacía), y comenzó a saludar a todo el auditorio. Uno a uno. A toda esa manga de desconocidos. Eramos tanto que nunca pensé que iba a seguir haciéndolo hasta llegar a mi puesto, porque su ruta fue tal, que quedaba casi de los últimos. Pero lo hizo. Sí, llegó hasta mi lugar. Lo más particular de su saludo es que le daba la mano a todo el mundo, pero no saludaba con besos en la mejilla. Ahora que lo pienso. ESO DICE MUCHO DE UNA PERSONA. Que intenta hacer una conexión, pero no hasta el fondo. O sea, que era una persona muy privada, alguien que tenía muchas reticencias en confiar en la gente. Ignacio lo logró un tiempo después. IGNACIO LA ROMPIÓ UN TIEMPO DESPUÉS.
La confianza y a ella.
Llegó hasta mi asiento y me saludó, también de la mano. Nos dijimos nuestros nombres. Nuestras edades. Le pregunté de inmediato porqué saludaba de mano y no de beso. "No me agradan los hombres" me respondió. Nos reímos. No creo que hubiera razón para hacerlo, pero lo hicimos. Como muchas veces en el futuro. Ella volvió a su asiento y yo seguí en el mío. En ese instante seguía pensando que era la mujer más bonita que había conocido, pero al mismo tiempo, yo era sólo uno más de los que ella saludó. No pretenderé decir que fue una conexión más especial que las demás y que ella no paró de pensar en mí o cosas por el estilo.
Pero la cosa es... QUE FUE EXACTAMENTE ESO LO QUE SUCEDIÓ.
Si quisiera contar con lujo de detalles todo lo que ocurrió. Nunca terminaría. El motivo de esta historia es otra.
Digamos que hasta ese momento, el otro no existía.
Digamos que al finalizar el día, ese otro existió.
Digamos que ese otro, por existir, posee un nombre y ese nombre era Gabriel.
Lo vi y era un mocoso, un niño en cuerpo y alma. De esos niños hiperquinéticos. Me desagradó de partida.
Todos comenzaron a decir donde vivía, a qué estación de metro iban. Gabriel dio que se bajaba en "El Parrón" e Ignacio se quedó callado.
Sí, Ignacio no dijo que él se bajaba en "La Cisterna", no dijo que era el que iba a tener que viajar todo el tiempo con él, porque eran los únicos que vivían por esos lados. No dijo que ese día se fue por un camino más largo para no irse con ese sujeto. Sí. LA VIDA ES MUY IRÓNICA.
Muy irónica. Porque Diego no sabía que ese mocoso, ese cabro chico hiperquinético, sería el responsable de tenerlo en uno de los peores estados conocidos y por conocer.
Ese mocoso lo enamoró, ese mocoso dejó de ser "el mocoso".
Así que, la parte 1 termina. Diciendo que una vez alguien corrió, alguien corrió lo más rápido que pudo.
Y ese fui yo. El problema fue que después volví. El problema fue que todo cagó.
Parte 2. "Once upon a time, we fell apart. You holding in your hands the two halves of my heart"
No quiero que esta historia sea eterna. No era la intención. No lo será, porque no lo fue.
Digamos que por un cúmulo de situaciones casuales, terminé en el mismo grupo que la con nombre de instrumento musical andino. Digamos también que puse mucho de mi parte para que eso ocurriera. Hay que decir también, que el niño también era parte de ese grupo. Pero la niña me gustaba y eso era soportable.
CTM. Nunca pensé que sería tan irónica la vida. Sólo al escribirlo me doy cuenta de todo esto.
Dije que a Ignacio le gustaba. Yo sé que el narrador usó la expresión "amor a primera vista". Pero hay que dejar en claro que Ignacio no cree en el amor a primera vista. Con suerte cree en el amor. AMOR LÍQUIDO. Pero digamos que a medida que pasaban los días, a medidas que pasaban las conversaciones, pasó lo que tenía que pasar. Sí, porque Ignacio ama las palabras y a Ignacio lo enamoran los diálogos, las ideas, las mentes pensantes, las mentes creativas. Sí. Ella era una de esas mentes y por lo tanto, lo inevitable, repito, sucedió. Diego -perdón- Ignacio, sufrió un fenómeno denominado "me gustas mucho" con esa jovencita, con C.
Y aquí viene la típica "encrucijada Ignacio". Ignacio es experto en eso: se hace un amigo nuevo, resulta que es tan bakan que le termina gustando. ¿Decirle o no decirle? Esa es la pregunta. La experiencia le dice que decirlo lo caga todo. Pero le dice que si el sentimiento es mutuo, las cosas pueden resultar bien. Pero sólo por un momento. Ignacio piensa que la amistad es mejor porque dura un poco más, si es verdadera. Pero Ignacio piensa que una pareja lo que más debe ser es un amigo, entonces no vería el problema.
El asunto es que Ignacio le tiene TERROR A PERDER A LA GENTE. Ignacio le tiene TERROR A LOS FINALES. Y todo inicio de historia tiene un fin. Ignacio no sabía cuál sería el fin de esta.
Por esa razón, en Mayo de 2011, luego de una mañana horrible, donde habían peleado por cosas estúpidas, como suelen pelear los amigos con cierta tensión-atraccional, C le ofreció un "café por la paz" a Ignacio, quién lo aceptó con gusto, cómo decirle que no. Se sentaron en el borde de uno de los múltiples jardines de la universidad y empezaron a conversar de muchas cosas, por muchas horas. Sí, horas. El tiempo pasa tan rápido con ese tipo de conversaciones. Y bueno, el momento llegó y le dije, así sin más, que me gustaba.
Me hubiera gustado grabar su rostro. Supe que todo iba mal, que la había cagado. Me dijo que el sentimiento, por ahora, no era mutuo. (¿Qué mierda significaba ese "por ahora"?. En esos momentos de incertidumbre, cuando no sabes si ese que te interesa está también interesado en ti, cualquier palabra puede venir cargada de connotaciones que en verdad no tienen, eso es lo terrible). Me dijo muchas cosas más, me habló de Dios. Me dijo que no podía creer que a alguien le gustara otra persona sin conocerlo. Me dijo que dos meses no era nada para saber verdaderamente lo que era otra persona. Me sentí un estúpido. Pero no le encontré razón tampoco. Obvio que alguien te puede gustar en 2 meses, no le estaba diciendo que la amaba. En fin. Las cosas después de allí se pusieron tensas. Me trataba, o sea, trataba muy mal a Ignacio. Luego hubo una discusión y las cosas se arreglaron.
Ni hablar de que toda la universidad pensaba que estábamos pololeando en secreto, a ese nivel de química.
Hasta aquí, Gabriel no entra en la historia. Pero la parte 2 se llama como se llama debido a que fue él quien sostuvo un corazón partido en dos.
Ignacio lo empezó a conocer y bueno, los prejuicios se fueron y él también confesó haber madurado por múltiples cosas.
No sé cómo, no sé cómo llegó de ser el mocoso a ser el sujeto que pensaba cuando me iba a acostar y cuando me levantaba.
No sé CÓMO. Pero pasó. Ignacio cayó. Y cayó muy fuerte. Pero después Ignacio se paró y está todo bien.
Parte 3. "You let me go"
La química era evidente, los palos iban y venían. El tema es que él era hetero y yo también lo seguía pensando de mi también. Ya. Sé que suena contraproducente, pero no lo es. Aceptaba que me gustab caleta, pero eso no me hizo -en ese momento- todavía definir a Ignacio como homosexual. Recuerden que hace unos meses atrás le gustaba, sinceramente, C.
Las cosas partieron como juego, como bromas, luego esas bromas se convirtieron en sentencias serias, el juego no parecía ser tan divertido. Pasó lo que tenía que pasar. El primer beso fue en un sillón, en un carrete, al lado de ella. SÍ, LA VIDA ES MUY IRÓNICA. Ella no vio/sintió nada porque estaba durmiendo en mi regazo. Sí, simbólicamente, yo fui un conchesumadre. ¿Por qué?
Porque omití una información importante.
Entremedio de la historia, entremedio de los juegos, fue C la que se declaró a Ignacio. Y fue Ignacio quién le tuvo que decir "sabes, ahora el sentimiento ya no es mutuo". No le dije nada de Gabriel. Agregar que C tnía defectos, agregar que era homofóbica.
Agregar que enterarse de que "estaba enamorada de un homosexual", cita textual, le cagó la vida.
No, Ignacio no se sintió culpable precisamente por eso. Ignacio se sintió culpable de haber, inconscientemente, haberse mandado cagás. ¿Cómo cuales? C. no era tonta, así que de a poco empezó a darse cuenta de lo que sucedía. Me sacó la información. Le pregunté si estaba bien, si no le dolía que le hablara de esas cosas a ella, tomando en cuenta que era homofóbica, amigas de ambos y que yo le gustaba.
Me dijo que no, que ella se las apañaba sola. Que yo ya no le gustaba.
Ojala hubiera sido cierto. Pero en mi ingenuidad, le creí, así que se convirtió en mi pañuelo de lágrimas. Pobre Coty. Ahora, que han pasado más de 2 años, sé lo que se siente ser el pañuelo de lágrimas de ese alguien que te gusta. Y querer, sobre todas las cosas, que se sienta bien, aunque sea con otro. Te imagino en tu dolor, ahora entiendo y justifico las miles de weás que me dijiste, que te respondí, que nos dijimos.
Ahora entiendo las veces que me lloraste. Ahora entiendo lo aweonao que fui yo al invitarte a salir un 14 de Febrero del 2012, FUI UN IMBÉCIL. Salimos porque eramos muy buenos amigos, salimos porque el otro sujeto obviamente no iba a salir conmigo. Ya ni me acuerdo lo que hizo. Obviamente me ibas a decir que sí. Te juro que en ese momento no lo hice a propósito. Recuerda que ya hace meses me habías dicho que era tema superado. Pero era el día de los enamorados y estabas actuando muy raro. La vida ES MUY IRÓNICA. ¿Cómo no ibas a actuar raro, si fui lo suficientemente cobarde como para sacar un lápiz y un papel de una mochila y escribirte, porque lo presentía: "¿Estás enamorada de mí?"?
Y lo leíste, y te miré y teníamos helados y estábamos sentados en una pileta indoor del Mall Florida Center y me miraste con una cara terrible, y te aguantaste las lágrimas, lágrimas que ya en anteriores ocasiones me habías mostrado, tú, la fuerte, la insensible, la tosca, la que no confiaba en los hombres, me dijiste con tu mirada y con tu boca, me dijiste sí, Diego. Estoy enamorada de ti. Y ambos sabíamos que la palabra precisa importaba. Ambos sabíamos que decir enamorarse era el nivel máximo de amor que puedes sentir por otra persona. En ese momento no sabía que hacer y te abracé y ahora sé que abrazarte debe haber sido peor. Coty, han pasado años y ahora sé lo que es estar en tu lugar. Lo lamento.
Pasó el tiempo.
G. me llamó por teléfono. Se iba a cambiar a la Universidad de Chile. Hablamos más de 3 horas por celular. Conversación culiá. Me decías que no te ibas a ir a esa U si yo no me iba contigo. Te dije que yo no había postulado, te dije que a mi no me importaba el nombre de la universidad. Tú dijiste que tampoco. Ambos sabíamos que era mentira. En ese momento lo sabía, pero no lo reconocí. Pero eso de que no te querías cambiar porque no estaría yo en ese lugar fue puro show. Como lo fue tu intento de suicidio, como lo fueron muchas cosas más.
Ignacio parece sentir odio, Ignacio parece no tener el tema superado. Pero Ignacio está consciente de lo que escribe, está consciente de sus procesos. Esto era necesario hacerlo ahora y no antes. Lo que no significa que se haya superado ahora recién.
Lo que sí el autor está experimentando ahora es que se está dando cuenta de lo que sucederá dentro de poco, que tiene relación a ser un ser hecho de historias. Y esta historia nunca la había contado en este pedacito. La memoria es otra manera de ficcionar. Todo va agarrando sentido.
Ya ni sé cuando fue. Los evento se mezclan en mi cabeza, ya son imposibles de ordenar de una manera lógica racional. Tal como lo mencioné en mi trabajo final, el tiempo objetivo se escinde cuando el mundo se percibe como desintegrado, y que el tiempo subjetivo es el que toma mayor preponderancia.
Esta historia en particular merece mucho más.
Recuerdo la pelea monumental. Recuerdo quedarme sólo en tu casa. Recuerdo que era el cumpleaños de alguien, ya ni sé si era el tuyo, creo que no. Pero tu casa siempre fue el lugar de encuentro de todo el grupo.
Empiezo a recordar cosas: Sí, ya sabías que te irías, fue en ese momento donde tuvimos clases hasta Febrero. El único que sabía que te ibas era yo. En un momento todos estaban riendo en el living y eramos tú, la C. y yo en la cocina. Ninguna reía. Por múltiples cosas las 2 historias se habían enredado más de lo imaginable. Espantoso día. Rcuerdo que C salió tratando de no llorar por un comentario hiriente tuyo. Recuerdo que saliste y que Ignacio te persiguió y hablaron afuera. Recuerdo que Ignacio intentó hacerte cariño y que tú le sacaste la mano agresivamente, diciendo que no lo tocara, que los podían ver.
Recuerdo que en ese momento me dijiste que preferirías que yo fuera mujer. Recuerdo que me hablaste de la complementariedad de los cuerpos. Recuerdo que me dijiste que en verdad estabas enfermo. Recuerdo que me dijiste que todo era un error. Me volviste a repetir que desearías con tu alma que fuera mujer. Y yo te miraba y no te decía nada. Ignacio volvió a intentar sobarte el brazo, una cosa que hacen los amigos, pero tampoco lo dejaste. Hablaste de tu papá, hablaste de tu mamá. Hablaste de formar familia. Hablaste de tu dignidad. Pusiste en tela de juicio la mía.
Entramos, pretendiendo que nadie se daba cuenta de nada. Hoy puedo decir que adentro algunos cables se estaban conectando en la mente de nuestros amigos.
Fuimos todos juntos al metro. Todos se fueron, menos tú, ella y yo. El trío de nuevo. He aquí la pela monumental. He aquí los gritos y llantos en público.
Yo NUNCA HABÍA LLORADO POR ALGUIEN.
Ignacio lloró porque Gabriel le dijo que en verdad no le importaba la relación que habían mantenido, ya sea de amistad o whatever, que para él en ese momento era más relevante decirle a C. que lo volviera a agregar a facebook (sí, problemas de la posmodernidad hiperconectada). Me sentí insultado, pero no fue por eso que lloraste, recuerda. Lloraste porque él lloró primero. Pero no era primera vez que lloraba delante tuyo.
Coty nos esperaba en un rincón. ¿Qué pasaba por su cabeza? ¿Por qué nos esperaba al otro lado?
Lloraste, y tú sabías cómo cresta me afectaba que lloraras, porque tú siempre te reías, con tus ojos brillosos. Lloraste y le dijiste a Ignacio: "Puta Diego, seríamos tan felices si no fueras así"
¿Cómo así? ¿CÓMO ASÍ?
"Si fueras mujer, seríamos la pareja más feliz para siempre"
Ya, muy Disney. Pero digamos que fue Disney lo que derrumbó a Ignacio.
Ignacio agachó la cabeza y lloró por primera vez por amor. En ese momento, dándose cuenta de la magnitud de la situación, la muchacha se acerca y dice que mejor se va. Que no tiene nada que hacer aquí. Tenía razón, pero no se fue. Gabriel la tomó y se la llevó a otro lugar. Me dejó solo.
Pasó menos de un minuto, me enjuagué la cara y él volvió para preguntarme cómo estaba, que por favor lo esperara, que tenía que decirle a C. que lo perdonara por una cuestión pueril.
Ignacio lo empujó. Ignacio salió corriendo escaleras abajo. Gabriel lo persiguió. Lo alcanzó. Lo tomó del brazo. Ignacio se dio vuelta y lo botó al suelo. C. desde arriba miraba y me gritaba que no hiciera nada más, que la esperara. Obvio que no le iba a pegar ni nada. Salí corriendo y me metí al andén. Pasaron 2 minutos y salí del andén. Seguían en la escalera. C. lloraba como nunca antes había llorado, desconsolada, sin vergüenza, con ahogos. Gabriel estaba de espaldas a mi visión. En ese momento me di cuenta que tenía una prenda de él puesta. Me la saqué y se la fui a tirar. La Coty me siguió. Él se quedó allí.
Conversación relevante vinieron después.
Se podría decir que ese fue el final, pero no lo fue, para nada. Pero fue el punto de quiebre.
Parte 4. "You stole my star"
Como uno suele hacerlo cuando está enganchado. Lo perdoné, pero eramos sólo amigos. Y eso era sagrado para mi. Cuando Ignacio toma una resolución, la cumple.
Pero este amigo llamado G. fue una molestia enorme.
Parece que fue un aliciente para ser aun más cariñoso. Me conocía. Creo que hemos encontrado al malo de la película.
Ya no sé cómo terminar. No quiero recordar algunas cosas que pasaron entre esto y el final definitivo. Pero digamos que en una ocasión... me llamó por teléfono para decirme que la C. lo había invitado a su comunidad religiosa y que había sido una experiencia que lo había cambiado. Me dijo que lo habían sanado.
¿Sanado de qué?
Me aconsejó que fuera, me dijo: "Anda para que te saquen esa cosa"
Me prometí, en ese momento, que nunca más caería tan bajo por alguien, menos ante alguien como tú.
Te dije, a garabatos, adiós para siempre.
Me trataste pésimo.
Hiciste un retrato de mi, con todas mis características negativas. Me llegaste a tratar de misógino. Tratando de explicar mi "enfermedad".
Ignacio un misógino. OK.
Mitad de 2012. Digamos que fue un alivio que ya no fuéramos compañeros de universidad. Con C. las cosas se fueron poniendo más distanciadas. Creo que era el curso natural de las cosas. Con sólo decir que esto no es ni el 3% de toda la historia. De los vaivenes.
Parte 5. "'Cos you really hurt me. .No, you really hurt me. You really hurt me."
Con manos temblorosas, vuelvo a recordar algunos episodios que, por el momento, quedarán en el olvido.
Con manos temblorosas, puedo decir, honestamente, que las cosas están bien.
Con manos temblorosas, reconozco que esta historia ha sido el motivo por el cual no pueda volver a confiar en alguien en ese aspecto de las relaciones humanas.
El amor líquido.
No guardo rencores, a pesar de lo que pueda denotar mis expresiones. Espero que ambos estén bien. Más ella que él, por lo anteriormente planteado.
Lo peor de todo fue que le presté una parte de mi colección de obras completas de Cortázar y todavía no me la devuelve. Lo odio por eso jajaja.
La gente cercana que conoce -un poco- de esta historia siempre me dice: "Diego, debes escribir un libro de eso"
Por ahora, una entrada en un blog que casi nadie lee, es suficiente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribir es...