Lloro a través de las configuraciones simbólicas. La situación es simple: el narrador se encuentra destruido. De alguna manera hay que impostar una voz, hay que usar una máscara (una más), se tiene (?) que salir adelante. Por estos momentos, esto es lo que quiere el narrador del narrador.
Lo más terrible es usar el verbo ser/estar en pasado.
Gaspar era un perro. Un quiltro, que llegó a la familia Riveros Miranda el año 2005. Diego estaba en el colegio un día cualquiera y cuando vuelve, se da cuenta que afuera del cyber café que existía en su casa había un perrito chiquitito, cafecito. Estaba dentro de una caja que había puesto su mamá, que se llama Pamela. La Pame le contó a Diego que el perrito callejero había llegado solo al cyber y que no se había ido en todo el día, así que le dio comida y agua y decidió quedárselo. Lo llamaron Gaspar por ser el nombre del primer perro de Pame, un pastor alemán gigante, que contrastaría completamente con el diminuto tamaño del Gaspar de esta historia.
Gaspar vivió 9 años en esa familia.
Gaspar hace dos días comenzó a vomitar apenas tomaba agua. Estaba muy enfermo, sus ojos ya no brillaban, su nariz ya no estaba húmeda, apenas salía de su cojincito para alimentarse, le dejaban comida en su boca y no la quería comer. Al día siguiente amaneció debajo de la cama de Diego y estaba con la respiración entrecortada, tenía tersianas. La veterinaria no estaba. Diego estaba con su perro y Diego tenía que ir a la universidad.
Esta historia es imposible contarla distanciándose.

estoy destruido. y acabo de terminar llorando encerrado en el baño para que nadie me viera.
el cliché de los clichés: escribir sana, alivia.
Todos los eventos dolorosos que pasaron hoy día estuvieron acompañados por la noción, por la certeza de que estaría escribiendo sobre ellos después. La escritura se entiende en mi persona como una configuración más de mi persona. No es un remedio, es aire. No es posibilidad, es necesidad.
El jueves el Gaspar ya se encontraba un poco enfermo, decaído, vomitó un par de veces, pero quisimos esperar su evolución. El viernes en la mañana me despertó porque estaba debajo de mi cama y estaba en una posición muy extraña y se estaba ahogando. Me sentí completamente inútil en ese momento, juré que se me iba a morir en ese mismo instante. Atiné solamente a tirarme al lado de él, ponerlo encima mío y hacerle cariño, mientras le decía que no tuviera miedo, que si se tenía que ir, que lo hiciera, que lo amaba mucho. Llamé a mi mamá y la veterinaria no estaba, aparte no tenía plata, auto, nada. Lo PEOR es que estábamos solos y tenía que irme en un par de horas a la U, porque tenía que hablar de un proyecto importante con una profe que sólo se podía hacer ese día (la egoísta inherente a todo ser humano, o quizás mía, pico). La cosa es que tuve que dejarlo solo, a sabiendas, o a expensas de que mi imaginación y miedo me decían que iba a morir solo. Que apenas cerrara la cerradura de la casa por dentro el Gaspar se me iba a morir. Me despedí mil veces, como si fuera la última vez que lo vería vivo en la casa. Y ahora que me percato, así fue. La próxima vez que estuve con Gaspar en la casa ya era un cadáver.
No pretendo usar eufemismos porque en estos momentos quiero echar la mierda afuera, tengo pena, pena por muchas weás que rodearon al momento de la muerte de mi perro, que hacen cuestionarse tantas mierdas.
La mínima sonrisa ingenua y genuina de un cualquiera que camina por la calle puede causar la máxima sensación de odio cuando te encuentras en una situación como esta.
La vida se ríe en tu cara llena de lágrimas. Todo es tan irónico. Sigo sin entender cómo es que en estos mismos instantes algunas personas están muy felices y otros estén sumidos en la desolación. Me parece tan injusto, tan no natural. Y tiendo a estar del lado de los desolados, porque siempre, por una cosa al parecer de nacimiento, me ha parecido que la tristeza es una emoción/estado más auténtico y genuino que la felicidad. Siento que esta última tiene mucho de fingimiento, mucho de construcción discursiva, mucha explicación, en cambio la tristeza aparece, está y permanece, sin llamarla.
Fui a la U, luego fui al Gam, a un bar de gamers y luego a casa de Oscar al carrete ded inauguración de su depto. Se entiende que fueron contextos de una aura más bien "feliz", "positiva", aunque la del Gam haya sido una bien agridulce por las reflexiones que saqué de esa exposición, pero la cosa es que eran actividades de esparcimiento. Estuve permanentemente pensando en Gaspar. Sintiéndome pésimo pensando que al mismo tiempo en que me reía por cualquier cosa, mi perro estaría muriéndose solo en la casa, debajo de mi cama.
Aún así prefiero ser humano.
Las cosas no pasaron exactamente así. Pero mientras me reía con un grupo de amigos que entraño mucho, supe que mi madre y mi hermano llevaban de urgencias a Gaspar. Que lo dejaron hospitalizados.
-inserteaquílaslágrimasinstantaneasqueaparecenenmisojosalsoloimaginarelmomento-
INSERTE AQUÍ LA PENA, LA RABIA.
INSERTE AQUÍ LA MIERDA QUE FUE ESTE DÍA.
INSERTE AQUÍ LA IMPOTENCIA DE NO TENER OTRO TIPO DE ACCESIBILIDAD.
INSERTE AQUÍ LA MARAVILLOSA FAMILIA QUE TENGO.
INSERTE AQUÍ LO FUERTE QUE ES, QUE FUE MI GASPAR.
Ojala todo fuera imaginario, Pero no po.
No fue imaginario el hecho de que yo estuviera hoy en la mañana tomando ensayos psu en la Fau cuando mi madre me llama para decirme que por favor me viniera para la casa porque el Gaspar ya estaba en las últimas. Me fui altiro para la casa.
Llegué, supe lo que había pasado en la noche. Supe que a las 1 de la mañana mi madre y mi hermano estaban en el centro de San Bernardo sin nada de plata, pues la habían gastado toda en dejar hospitalizado al Gaspar en el veterinario. Supe que se vinieron a pata hasta la casa caminando con el peligro que es caminar por los lugares donde vivo, lugares famosos por ser focos de tráfico y delincuencia. La rabia de ni siquiera poder tomar un taxi. CTM.
En ningún momento pasó por nuestra cabeza el hecho de tener que dejar al Gaspar sin posibilidad de tratamiento por el tema económico, eso hubiera sido asqueroso de sólo pensarlo. De algún lado se sacaría plata. Con mi mamá siendo nana y mi papá chofer del Transantiago es obvio que tampoco existe el acceso a tarjetas de crédito, débito y todos los demás tipos que ni siquiera conozco xdd. Ni menos un círculo que te preste plata, en fin. En momentos como este es donde se siente la impotencia de no poder hacer mejores cosas por el solo hecho de no tener plata.
Dije que quería ir de inmediato a verlo. Dije que yo tenía plata guardada y que iba a pagar el día de hoy en el hospital, pero yo ya sabía que las cosas estaban mal, muy mal. Fuimos en micro al hospital, auspiciados por mi papá, homenaje a mi papá, que vestido con su típico traje de Subus nos llevó por atrás de la micro, a ese level xd.
El viaje fue terrible, mi hermano y mi mamá ya se la habían llorado toda. Mi hermano es de esa gente que uno dice que no llora, pero ahora fue todo lo contrario. Intentaba hacer comentarios de cómo me había ido en la U, para hablar de otro tema. En palabras cortas, tomé el rol del contenedor, del que comentaba las cosas de manera "fría" y "calculadora". Pero estaba hecho mierda por dentro.
Llegamos y la doc, muy simpática, compasiva y seca, nos dijo que habían llegado unos exámenes y que el diagnóstico era muy malo. Tenía distemper, pero lo que más le preocupaba era que tenía un cuadro de insuficiencia renal aguda, de una gravedad extrema, lo primero que pensé yo es que mi Gaspar estaba lleno de toxinas en el cuerpo, pensé en weás ñoñas como la barrera hematoencefálica y volás. Su creatinina estaba en 180 cuando lo normal es de 20 a 50. El fósforo andaba en niveles parecidos. Sus riñones ya no funcionaban. La doc dijo que esto pasaba algunas veces, que erar así de agudo, y que no era culpa nuestra, ya que mi madre lo único que hacía era llorar y pedir perdón por alguna potencial culpa de no haberse dado cuenta antes.
La veterinaria de la nada comienza a lagrimear un poco y a decirle a mi madre que lo mejor era la eutanasia, que un cuadro con esas dos patologías era terrible, que lo mejor para el Gasparín era que descansara. Mi hermano lloraba, mi mamá lloraba y yo estaba ahí, parado, poniendo cara de "bueno, todo estará bien, habrá que hacerlo". Mi papá estaba afuera. Sintió que no era algo en lo que debía participar, porque no vive con nosotros desde que tengo 2 años, so... tenía una cierta lógicva.
A pesar de saber que en mí nunca se irá ese rencor de haber visto cuando chico a mi papá pegarle y amenazar a mi mamá en algunas ocasiones, hoy día terminé por abrazarlo y darle las gracias por su compañía.
Al final la veterinaria dijo que como úuuuuuultima opción podía hacer un tratamiento para intentar mejorar los riñones, hacerlos andar, pero decía que era muy dificil, que había orinado cero desde ayer a pesar de meterla mucha agua. Quedamos en que si de aquí a mañana no orinaba, no había nada que hacer. Yo dije que cuál era el objeto de hacer eso si el daño iba a hacer crónico, que iba a continuar con distemper, que es otra enfermedad terrible y sin cura y que además, tenía casi cero chances de funcionar, además del daño neurológico que iba a tener, cosa que supuse yo, que pregunté y que la doc me confirmó. Fue ahí cuando dije que quería verlo.
Fui solo primero. Estaba en una jaulita mi perrito, flaquito, acostadito con la mantita roja que tanto le gustaba, estaba con un suero conectado a su patita y tenía la cabeza mirando hacia el rincón de la jaula. La doc me dijo que no había querido mirar a mi mami y al feña, que apenas había reaccionado a las caricias en la espalda. Seguía con su respiración ahogada y de repente siento en el hombro una mano, era mi hermano que había querido acompañarme. Le digo "Gasparito" y con mucho esfuerzo, un esfuerzo que me dolió, ladeó la cabeza y me miró. Nunca en mi vida voy a olvidar esa mirada, esa carita. Tenía el ojo derecho un poco salido y ladeado. La doc me dijo que había convulsionado en la noche. Ahí fue cuando dije ya basta. Y mi hermano lloró como nunca lo había visto llorar, atiné a abrazarlo largo rato y yo CON CERO LLANTO. La vet dijo que iba a acompañar a mi mamá por mientras. Miré al Gaspar, le dije que lo quería mucho y nuevamente nos dio la espalda, con ese orgullo tan típico de animal herido, de animal enfermo.
No me siento tan bien para seguir escribiendo. Conversamos afuera de la veterinaria, decidimos aplicarle la eutanasia de inmediato. Entré sólo con mi hermano y la vet. Mi mami no quiso entrar. Se fue a despedir antes. Le pregunté cómo funcionaba. Había que esperar como 2 minutos para que hiciera efecto la inyección, no dolía nada, nada. Y eso fue lo que vi, lo abracé mientras duró el proceso, todo el rato allí yo, sin llorar porque no podía llorar. Mi hermano atrás llorando como loco y de repente llega mi madre, arrepentida a último minuto a hacerle cariño a un Gaspar que ya estaba "dormido". Fue una escena terrible. Yo no sé que pasa por mi cabeza, yo no sé si es bueno o malo, pero mientras todo esto pasaba, yo estaba como ido. Me sentía como una especie de intruso que estaba mirando algo de afuera. Todo esto producto de mi necesidad de escribirlo. Mientras experimentaba esos momentos, pensaba en cómo pasarlos al papel. No sé que pensar. Por supuesto que no está saliendo como estaba escrito en mi cabeza. La realidad esta vez supera con creces a la manifestación escritural.
Se me fue el Gaspar, acompañé, esta vez solo, a la doc a la otra sala en donde le sacó la cánula y me preguntó porqué no había llorado, que se había dado cuenta que yo había casi "tomado la decisión", confesándome simultáneamente que era lo mejor que se podía hacer. Le conté que entendía un poco de los exámenes y que sabía que esos riñones ya no servían. Demás está decir que en esta conversación el Gaspar estaba entre nosotros, ya sin vida. Lo miraba y es cuático, muy cuático ver como los miembros ya no tienen ningún tipo de resistencia al movimiento, la cabecita ladeada, la lengua un poco afuera, son cosas que no voy a poder olvidar fácilmente. Lo más irónico fue que mientras estábamos allí había una radio puesta y estaba sonando la canción "Happy". Sí, muy happy el momento. Pero una confesión: esa canción cada vez que la escuchábamos en la casa, se ponía a bailar mi mami y el feña en el living y el Gaspar empezaba a saltar con ellos.
En momentos como ese sentí que de repente hay algún culiao por ahí que nos hace jugarretas raras.
Luego pensé que yo planteaba las cosas de manera significativa, simbólica.
Pero que era una GRAN COINCIDENCIA, LO ERA.
Luego vinieron las trivialidades dolorosas, que las personas no debería pasar, nadie.
Gasté toda mi plata guardada para pagar la estadía y aún así faltaba dinero. La vet dijo que le pagáramos luego, homenaje a ella. Luego teníamos que devolvernos. Dije que aún tenía plata para un taxi. Tomamos un taxi, llevando el cuerpo del Gaspar en brazos, envuelto en su frazadita. Son weás mínimas que pueden no parecer importante, pero me causó mucho dolor, por ejemplo, no tener un auto y poder dejar ahí, sin "vergüenza", al Gaspar e ir el trayecto llorando, o hablando, no sé. Aparte justo tocó un taxista hablador, que no tiene la culpa de nada, pero que no aportaba en nada al contexto. Es allí cuando hace sentido eso de que la felicidad ajena, o en verdad, cualquier tipo de trivialidad se hace insoportable cuando te encuentras en estados como este. Quisieras que todo el mundo estuviera tan triste como tú. Pero uno no se da cuenta de que al final ocupamos mayoritariamente el rol de ese tipo que se ríe de las imbecilidades de la vida.
Llegamos por fin a la casa. Mi papá fue a buscar a la casa de mis abuelos una pala y una picota y atrás en el patio comenzó a hacer un hoyo para enterrar al Gaspar. Mi madre se fue por un tiempo a la casa de mi tía de la esquina a liberar sus penas, mi papá hacía el hoyo, mi hermano estuvo todo el rato de pie, sosteniendo el cuerpo del Gaspar mirando como hacían el agujero. Yo me quedé dentro de la casa. Me senté en un sillón, mirando directamente al lugar donde estaba el cojin donde dormía el Gaspar y fue allí cuando lloré por primera vez, solo. Me acordé de las mil weás que vivimos juntos, de cómo le gustaba morderme los pies cuando me ponía los calcetines, de cómo le gustaba que le tirara manzanas rodando por el suelo para luego chuparlas y tratar de meterselas en su boca diminuta, como tiritaba cada vez que pasaba un camión por afuera. Recordé cuando salía corriendo a lo Usain Bolt cada vez que yo gritaba "GATO!", recuerdo cuando iba todos los días a las 7 de la mañana al lado de mi cama a despertarme para que le abriera la puerta para ir a hacer pipí. Cuando me miraba bailar y cantar de manera enloquecida cada vez que me quedaba solo en la casa. De escuchar mis problemas cada vez que monologaba en voz alta. Cómo me miraba cada vez que lloraba. Todavía recuerdo y nunca se me olvidaré la tarde en la que decidí salirme de Medi y estaba sólo con él en la casa y le dije "Me voy a Literatura" y puse Ride a todo chancho y lloré xddd y el Gaspar atinó a tirarseme encima. Recordaré su amor por el atún XDDD. Recordaré la alegría extrema que sentía cada vez que llegaba cualquier miembro de la casa, recordaré cómo lo espiaba a través de la ventana de mi pieza para ver cómo se quedaba mirando de lejos a los gatos que caminaban por el patio, sin hacer nada... y cada vez que yo salía al patio se tiraba detrás de los mismos. Muy actor jajaja. Recordaré todos los momentos en los que me robó el spotlight cuando hacía shows delante de mi casa jaja.

(Justo en este momento pasaba un camión gigante, que tanto miedo te daban xD)
Terminé de llorar solo adentro y salí a ayudar a mi papi con el hoyo que hacíamos en el patio. Llegó mi mamá. Pusimos el cojín que usó siempre (qué doloroso, por la cresta) al fondo del hoyo y luego al Gaspar, tapadito, incluso mi mamá decidió dejarle una prenda de ella que a Gaspar le gustaba mucho a modo de almohada, para acomodarle la cabecita.
Mi hermano se encargó de volver a tirar la tierra encima.
Fue muy triste todo y no ando con ánimos de terminar con la moraleja de que tengo que recordar los momentos buenos. Porque hoy es un día triste. Se me fue el Gaspar, se fue un representante del animal más fiel que puede existir. Pero lo bueno es que ya no está sufriendo. Que los imbéciles humanos vivos lo hagan.
Te amo mucho Gaspi. Recuerda que te hice una promesa, que es secreto. Y voy a hacer todo lo posible por cumplirla, porque te lo mereces wn. Me hubiera gustado que estuvieras conmigo toda mi vida. Pucha, si estuviste conmigo en todos los momentos wn jajaj. Cuando estaba sentado con mi hermano, contandole que era gay y se rió y dijo que daba lo mismo y nos abrazamos y lo primero que hiciste fue venir al abrazo grupal.
O cuando te asustabas en los años nuevos porque tiraban petardos y por los fuegos artificiales y una vez hasta te escondiste en el baño XDDD. O cuando te intentabamos bañar y de una manera muy atlética saltaste una reja que habíamos puesto como de 4 veces tu altura para no mojare, por tu terror al agua.
Ay Gasparito, te voy a echar mucho de menos. Mucho mucho.
No puedo expresar la pena que tengo de que ya no existas, pero voy a seguir con mi esperanza tonta de que uno no muere hasta que todos lo han olvidado y que una manera de permanecer en la memoria es dejando las cosas por escrito.
No paran de venir imágenes a mi cabeza. Recuerdo cuando se nos llovió la pieza y tuvimos que dejar mi cama en el living y dormí ahí como 2 días y esos 2 días dormimos juntos y fuimos felices jajaj. En el terremoto cuando lo único que hacías era camina de un lado a otro de la casa, ladrando super bajito jajaj.
Pero recordaré por sobre todo cuando poníamos música y bailábamos entre todos. Los abrazos grupales a los cuales siempre te unías. Porque lo único que pedías era un poco de cariño, ojala hayas recibido el suficiente Gaspar, espero que haya sido así.
Todo ser merece ser tratado con amor. No hay necesidad de otra cosa.
Gaspar, te amo mucho.
TE EXTRAÑO TANTO. ESTOY MIRANDO EL LUGAR EXACTO EN DONDE SOLÍAS DORMIR O MIRARME MIENTRAS ESTOY ESCRIBIENDO EN EL COMPUTADOR.
Lo peor de todo es asumirlo.
Espero hayas sido feliz. Homenaje eterno para ti.
Gaspar, gracias. Porque en momentos como este es en donde siento harta soledad y tú siempre me diste compañía sin esperar nada a cambio
Hasta pronto.
Nuestras sesiones selfies (L)