Te agarra a traición, como algunas muertes. Y ya no hay nada que hacer, ni patalear, ni querer destruir. Porque no se sabe si es una cosa que te golpeó desde afuera o si ya la llevabas como dormida y a veces creíste que estaba muerta para siempre. Y qué pasa entonces. Que la llevabas adentro y sin aviso y en un minuto salta y se te derrama por todo el cuerpo y hay que aceptar y todavía peor, hay que alimentarla y hacer que cada día aumente las fuerzas, obligarla a que te haga sufrir más.
Hoy día por primera vez tengo en mis manos un libro de Onetti.
Creo que será importante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribir es...