De forma sincera,
me apetece mandar al carajo (también se le llama mierda),
ciertos vicios mundanos, tradicionales, heredados,
de esta sociedad en crisis,
como la idealización del amor,
como la ovación a los bienes,
como la adoración a la catarsis con el único propósito de explotar, por explotar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribir es...