sábado, 10 de enero de 2015

Enalapril maleato

Llegaba a la casa luego de una cansadora tarde de preuniversitario. El perro lo recibía con movimientos convulsionados de su cola. Le hacía un poco de cariño y lo olvidaba. La madre estaba cocinando el almuerzo del otro día. El hermano estaba en la mesa del comedor con el notebook prendido y con los audífonos puestos. Se saludaron con un gesto mínimo. El papá estaba en la pieza matrimonial comiéndose un sandwich, reemplazo de la cena, mientras miraba un capítulo repetido de una serie cómica del Warner Channel, una en la que salen unos ñoños estereotipados.

Se iba a la pieza que compartía con el hermano, se sacaba los zapatos del colegio. Siempre era lo primero que hacía. Luego se tiraba a la cama y olía su almohada por unos segundos. Rápidamente se levantaba - para no quedarse dormido - y ordenaba su mochila para el día siguiente. Miraba el horario que tenía pegado en la pared. Se rascaba la nuca y se hacía sonar los dedos de la mano derecha. Siempre hacía eso.

Volvía a la cocina para contarle a la mamá lo que había hecho en el día. La mamá hace tiempo que no tiene algo que contar, ya que no sale mucho de la casa. Le cuenta en todo caso lo que vio en el matinal. La Karen se había disfrazado de no sé qué y eso le había causado mucha risa. Pero después se aburrió porque empezaron a hablar de tragedias, así que la cambió al 9 para reírse un rato de las tonteras que hacía la Paty Maldonado. A ella le caía bien a pesar de que mucha gente dijera que era una vieja culia pinochetista. Se reía tiernamente con las cosas que le contaba su mamá, igual era una vieja aperrá. Le contaba que se sacó otro 6 en el colegio y que en los ensayos del preu iba subiendo de puntaje. La mamá lo felicitaba y le decía que tenía que sacar puntaje nacional, que de esa manera el hijo saldría adelante, se ganaría una beca y podría estudiar tranquilo. Ojala algo que le diera platita para tener una buena vida, que se traduce en una casa y un autito. Y vacaciones dignas.

Se sentaba luego al lado del hermano para comerse un pan con chancho y un vaso de jugo en polvo. Siempre le gustaba mirar lo que hacía en el computador, pero su hermano lo miraba con cara de odia, así que poco a poco dejó esa costumbre y comenzó a mirar las noticias de la tele. Hablaban de reformas educativas, de fin al lucro, de no a la segragación. EQUIDAD, EQUIDAD, EQUIDAD. 
La cambiaba de canal, para llegar siempre a los canales de música. Le gustaba mirar videos repetidos todos los días. Nunca entendería porque siempre ponen los mismos videos a la misma hora.

La mamá se sentaba luego con él y le decía que había arroz con vienesas, o con jurel o con pollo con arvejas para mañana. La tenía que calentar nomás. Ahora se iba a acostar, porque estaba cansada. Se daban un beso de despedida y la mamá se acostaba al lado de su esposo de la manera más callada posible, para que su marido no se enojara, pues siempre le interrumpía su tiempo a solas. Casi se sentía culpable de acostarse a su lado.

El papá dejaba abajo de la cama el plato con unas servilletas sucias que serían retiradas por la mamá al otro día, se sacaba toda la ropa hasta quedar en calzoncillos y se ponía a dormir. La mamá tomaba disimuladamente el control de la tele y veía sus programas favoritos en mute. Para no perturbar a su amado esposo.

El hermano se iba a acostar con el notebook entre sus brazos. Se quedaba solo en el living-comedor. Abría un libro y comenzaba a estudiar. Hoy día le tocaba repasar un poquito de biología. Sistema cardiovascular. La mamá se levantaba de pronto. Lo miraba y le hacía cariño en la cabeza. 

"Se me olvidó tomarme la pastilla".

Se daban otro beso de buenas noches y la mamá se iba con el enalapril maleato de 10 mg que partía por la mitad.

Hipertensión: enfermedad crónica caracterizada por un incremento continuo de las cifras de la presión sanguínea. Tenía que aprenderse las causas, los síntomas, los tratamientos. 

Los vecinos comienzan a gritar y a poner música a un alto volumen para tratar de pasar desapercibidos. Ya deben de ser las 10. Todos los días era igual. La hija de sus vecinos intenta estudiar a pesar de que no sabe muy bien para qué, mientras la mamá se mete a la boca un kilo de grasas luego de haber tenido la cuota de pelea con su pareja, mirando un programa de cirugías plásticas soñando con ser tan rica como las modelos de la tele. El hermano chico está tratando de buscar nuevas formas de romper sus juguetes. Su papá va a la cama buscando culear a la mujer que minutos atrás le produjo un dolor de cabeza enorme. La abuela está con la luz prendida mientras intenta recordar algo. No sabe qué cosa. En verdad intenta como pasar el tiempo. Reza de aburrida. Ya se acordó. Mañana tiene hora en el consultorio. Verá al doctor, que es bien jovencito. Saldrá con una bolsita llena de remedios.Suspira y sigue rezando.

"En el nombre del Viagra, del Prozac y del Ritalín."

 Amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribir es...