De repente todo se volvió negro, oscuro, tan negro como una polera negra.
Y ningún aparato moderno emanaba luz, nada emanaba luz.
Estaba en una calle principal, pero en la oscuridad es ninguna parte, es todas partes.
Estaba con amigos, pero todos tomaron distintos caminos, buscando quizás qué cosa.
Pensé en mi familia, en sus todas partes, donde todo es tan negro como una polera negra.
Grité, estoy por acá, en todas partes, en ninguna parte, espero que me hayan escuchado.
Seguiré gritando y caminando con mis manos extendidas para tocarlos.
Me recriminé por no haber hecho algún plan en caso de que las luces desaparecieran, pero era algo que no estaba en mi imaginación de la realidad.
De repente choco con alguien y le preguntó su nombre, no es nadie de mi familia, no es ningún amigo en su propio trayecto. Es un alguien en todas partes, en su camino, en su búsqueda, en la negrura de una polera negra.
Me gustaron algunas comparaciones...la recriminacion esta muy loca...muy bien diego, esta bueno
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