En seis minutos se ducha. En diez toma desayuno. Camina por
varias cuadras para llegar al paradero. Lo hace en siete minutos y medio.
Cuando está por llegar, observa como una micro está a punto de cerrar las
puertas: es tiempo de superar su propia marca personal. Corre. Corre. Corre
como Usain Bolt. Le pisa la cola a un perro, se le caen cien pesos del bolsillo
de la camisa, cuatro pasajeros lo miran a través del vidrio, le grita al chofer.
Todo eso pasa en milisegundos. Se cierra la puerta. Se queda abajo. Igual rompe
el récord. Viva Chile.
Quería decirte que encontré tu blog por casualidad, que me gusta y que el otro que tienes, que ya no escribes desde hace mucho lo he leído algo por encima, y me sorprende, esun blog que escribíais entre dos? os conetstábais a cartas?
ResponderEliminarEscribís palabras muy bonitas y sinceras.
Un saludo
Hola Aurora, muchas gracias por leer el blog. En verdad pensaba que nadie lo leía jaja. El otro blog lo escribía con una amiga, pero hace tiempo no responde :(
EliminarGracias x contactarme. Saludos :)