Tenía tanto miedo, me sentía tan solo, en ese período donde los amigos de las buenas intenciones no son suficientes, sino que necesitas a ese partner que te escuche toda la mierda. En ese instante no lo pude tener.
Hay cosas que se pierden y duelen más que la cresta.
Esta canción me acompañó, tanto por el título de ella, que la acomodé sin tapujos a mi situación, a la letra en distintas magnitudes y sentidos y más que todo a la melodía, era -y sigue siendo- como perfecta. Entre penosa, emotiva, catártica, tiradora para arriba, cargada de todas esas emociones que tenía en ese momento. Fue esta canción junto a Ride, de Lana del Rey las que me salvaron en algún sentido. En ese período donde estaba tan solo, asustado y con una incapacidad de leer que me abrumaba.
Ahora la escucho de nuevo y las emociones -maldita amígdala- surgen de nuevo, pero puedo mirar hacia atrás y decir que fue una decisión correcta y que está bien sentir miedo, soy humano, tengo vísceras.
Hay cosas que se pierden a propósito y da más miedo que la cresta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribir es...