No tengo otra palabra que mi boca
para hablar de mí mismo,
mi lengua tartamuda
que nombra la mitad de mis visiones
bajo la lucidez
de mi propia tortura, como el ciego que llora
contra un sol implacable.
martes, 25 de enero de 2011
Pérdido en el tiempo
Hoy día perderé mi ilusión de que soñé con el tío que murió mañana cuando el hombre pisó la luna, que fue hace 3 días más.
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